Usuarios

 

Tipos de usuarios

Lo primero que hay que tener en cuenta con esta herramienta educativa, es que el Ajedrez no entiende de barreras. Dos personas cualesquiera pueden sentarse a jugar una partida, sin importar su diferencia de edad, sin importar que hablen lenguas diferentes e incluso sin importar en que lugar del mundo está cada una. Da igual que juegue una niña contra un anciano o que uno de los dos contrincantes sea ciego. El Ajedrez es conocido en todo el mundo, sus reglas básicas son asimilables rápidamente por los niños, y su precio para poder jugar puede ser tan pequeño como unos pocos céntimos.

 

Aunque por definición podemos afirmar que cualquier individuo puede extraer un beneficio personal, social y terapéutico con la práctica y aprendizaje del Ajedrez, encontramos un verdadero sentido de estos usos sociales o terapéuticos cuando nos dirigimos a los colectivos más desfavorecidos, vulnerables o en claro riesgo de exclusión social. La aplicación social y terapéutica a través del Ajedrez está teniendo un auge muy significativo en los últimos años. Y ello se debe a la puesta en marcha de experiencias que han demostrado ser muy eficaces en colectivos como escolares, repetidores y abandono escolar; déficit de atención, déficit psíquico y físico, jubilados, ancianos y Alzheimer; hospitalizados, presidiarios y drogodependientes; inmigrantes y turistas, parados y amas de casa.

CEMENA ha intentado enfocarse en cada proyecto con los diferentes colectivos. Dentro de estos colectivos están los de déficit intelectual, que han ocupado gran parte del trabajo de los monitores de CEMENA y dentro de la labor escolar, han visto resultados muy notables entre los repetidores y los que abandonan los estudios.

 

Desde que CEMENA dio sus primeros pasos en la década de los 80, con poca actividad pues eran solo 3 monitores, hasta nuestros días, en estos 35 años, han pasado por sus tableros alrededor de 50.000 personas. A algunos se les dieron clases de varias semanas, algunos participaron en torneos y simultáneas, algunos estuvieron años aprendiendo y otros se acercaron al Ajedrez por unas pocas horas.

 

 

Las edades de estos usuarios se pueden separan en seis grupos diferenciados:

  • La infancia de 0 a 7 años: a los que apenas se les enseña ajedrez.
  • La niñez de 7 a 12 años: alumnos de educación primaria son el foco de atención principal de CEMENA y se les trata de enseñar a pensar.
  • La adolescencia de 12 a 18 años: alumnos de secundaria a los que se les motiva a aprender y se trata de mejorar su rendimiento académico.
  • La juventud de 18 a 25 años: los alumnos de estudios superiores o los que se incorporan por primera vez al mundo laboral cuyos cuerpos y mentes alcanzan la máxima capacidad deportiva.
  • La adultez de 25 a 65 años: la población activa que necesita de ocio productivo y de relaciones sociales.
  • La vejez, mas de 65 años: jubilados y ancianos que no debe dejar de hacer ejercicio mental para evitar la perdida cognitiva.

 

En cuestión de género a edades escolares llegan usuarios de ambos géneros por igual, pues se imparten en aulas estándar y tanto niños como niñas sienten el mismo interés y tienen fuerzas de juego parecidas. Cuando llegamos a edades adultas se produce una enorme asimetría de genero. Las mujeres no se sienten atraídas por el ajedrez.

 

Por último, los tipos de centros en los que CEMENA suele actuar, son en su gran mayoría Centros escolares, seguidos por centros ocupacionales y en menor medida los centros de mayores, hospitalarios, penitenciarios y de drogodependencia.